INTEGRANDO LA REVERSIÓN DE LA DEGRADACIÓN DE TIERRAS Y REDUCIENDO LOS RIESGOS DE DESERTIFICACIÓN EN PROVINCIAS VULNERABLES

En Ecuador, la ganadería es una actividad económica importante. La contribución promedio del sector agropecuario a la economía nacional durante el periodo 1985-2005 fue del 13 %. En 2008, la participación del sector agropecuario en el PIB fue del 10.7 %, ubicándose en segundo lugar después de la producción petrolera. El sector ganadero cumple un rol fundamental en la seguridad alimentaria nacional; y, representa una fuente importante de empleo e ingresos en determinadas provincias caracterizadas por el predominio de pequeños y medianos productores con sistemas ganaderos extensivos (Banco Central del Ecuador 2012).

El problema principal de la ganadería extensiva está relacionado con la falta de productividad lechera y cárnica. Se ocupan grandes extensiones de terreno, los pastos están mal aprovechados, y las emisiones de CO2eq por unidad de leche o carne son indirectamente proporcionales al nivel de productividad. La producción pecuaria sigue siendo insostenible en algunas provincias del Ecuador, generando tres principales amenazas para el medio ambiente: i) pérdidas de suelo y riesgos de desertificación; ii) aumento de contaminantes y de las emisiones de gases efecto invernadero, y iii) extensión de la frontera agropecuaria.

La degradación de la tierra es un problema grave en algunas provincias ubicadas en la Sierra y en la Costa, debido a la aridez de la tierra y a la escasez de lluvias estacionales, mientras que en la Amazonía (Napo y Morona Santiago) la degradación del suelo es causada por la aplicación de prácticas ganaderas poco sostenibles. El cambio climático está afectando a la producción y productividad ganadera a través del incremento del estrés térmico y de la reducción de la disponibilidad de agua, e indirectamente mediante la disminución del forraje disponible y de calidad, la aparición de enfermedades animales y la competencia por recursos naturales con otros sectores de la economía. Los pequeños productores ganaderos han sido los más afectados por los impactos del clima en el sector rural. Por otra parte, el sector ganadero ha sido identificado como una fuente importante de emisiones de GEI a nivel nacional. Por lo tanto, las políticas de reducción de emisiones de GEI deben conectarse directamente con la dinámica de este sector económico (MAE 2011).

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