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Ganadería Climáticamente Inteligente
Historia de vida: Alberto Panamá
Historia de vida: Alberto Panamá

Bordeando cada cerro, finca tras finca, pasean las vacas guiadas por sus dueños/as, cambiándolas de potrero para rotar las pasturas, actividad que tiene como objetivo optimizar el crecimiento y consumo de los pastos.
Dentro de este sinfín de curvas, bordeando uno de los cerros más empinados se encuentra El Tesoro, la finca de Alberto Panamá (47 años), productor ganadero indígena del pueblo Otavalo.
¨Toda mi vida he criado ganado, no cambiaría mi estilo de vida. Mi padre me enseñó esta labor y de esto he mantenido a mi familia. ¨, dice Alberto, uno de los primeros productores vinculados al Proyecto Ganadería Climáticamente Inteligente GCI en Imbabura.
Al subir por el empinado extremo derecho de su finca, a la distancia se divisa el conjunto de cerros y volcanes del Macizo de los Pichinchas, situado en la capital del país. El Tesoro queda en lo alto de Imbabura, provincia lechera por excelencia.
Hace tres años, técnicos/as del Proyecto Ganadería Climáticamente Inteligente llegaron a la zona a invitar a productores/as para que se unan a la iniciativa. ¨Me incentivaron con insumos de pastos: reygrass, llantén y trébol. Esta mezcla forrajera era la promesa de pastos mejorados y mayor producción de leche. Y efectivamente, así fue. ¨, comenta Alberto.
Desde entonces, Alberto es uno de los productores GCI que más ha invertido en la aplicación de buenas prácticas ganaderas como: cercas eléctricas, cercas vivas, higiene en el ordeño, pastos mejorados, entre otras. Con 8 vacas, sus ingresos han incrementado en un 40%.
¨El ingreso extra lo sigo invirtiendo en mi finca para mejoramiento de potreros. ¨, asegura Alberto.
Para continuar implementando buenas prácticas ganaderas en su finca, hace un par de meses Alberto accedió a un monto de $7.000 dólares a través de la Línea de Crédito Verde, iniciativa impulsada por BanEcuador B.P. y FAO.
¨Este tipo de créditos facilitan la actividad ganadera ya que sin dinero no podría continuar mejorando¨, cuenta Alberto.
Los créditos se traducen en inversiones estratégicas y esto a su vez en el incremento de ingresos para productores/as. Alberto ha invertido este monto en el mejoramiento de pasturas a través del sembrío de 1 hectárea de avena y otra de morochillo, la cual estará destinada para elaboración de ensilaje.
Este insumo les ofrecerá a las vacas, en cada uno de los 4 comederos dentro de su nueva caseta de ordeño, una alimentación adecuada durante la época de sequía. Mediante esta acción, Alberto se adapta a las condiciones climáticas de la zona, logrando que su producción de leche se mantenga.
¨Este va a hacer un buen alimento para las vacas. En la caseta habrá espacio para 4 vacas; cada comedero tendrá su ensilaje con sal. ¨, dice Alberto.
¨Con este dinero podré terminar de adecuar la caseta de ordeño ya que falta pintarla, colocar puerta en la bodega, muebles para organizar la bodega, luz eléctrica, collarines, y otros detalles finales. ¨, continúa.
Alberto sacó el crédito a un plazo de pago de 5 años. Al momento tiene 6 meses de gracia, y a partir del 7mo mes, pagará $240 dólares mensuales.
En su caso, el acceso a financiamiento no solo ha resultado en mayor aplicación de buenas prácticas en la finca, sino también a la unificación familiar.
Alberto cuenta que hace algunos años, antes de la tecnificación ganadera en su finca, su esposa Marina se vio obligada a salir a trabajar en Quito. La falta de ingresos y escaso conocimiento de ganadería separó a la familia Panamá, sin embargo, este 2020 todo cambiará para ellos.
¨Mi esposa viene los sábados y domingos, y me ayuda a ordeñar las vacas. Hace años optó por irse a trabajar como empleada doméstica. Este año, como la situación económica es mejor y pensamos seguir creciendo, mi esposa volverá a la finca. ¨, comenta Alberto con una sonrisa de satisfacción.
Galería fotográfica: https://flic.kr/s/aHsmKUHMyR